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Migraciones americanas
 

La epopeya migratoria americana tiene todos los condimentos de una historia apasionante.

Los paleoantropólogos suelen basarse en los restos craneales para trazar modelos de las migraciones humanas tempranas. Como explica en su comentario sobre el trabajo el doctor Tom Dillehay, de la Universidad de Kentucky, se considera que diferentes poblaciones esqueléticas con similares características craneofaciales comparten ancestros comunes y están relacionadas genéticamente, mientras que diferentes rasgos craneales indican diferentes ancestros. Estas similitudes o diferencias se explicarían por las fuerzas evolutivas y migratorias.

Pero en el caso americano hay algo que no concuerda. "Las características antropométricas de estos cráneos son muy extrañas -explica el doctor Héctor Pucciarelli, uno de los autores del trabajo e investigador de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad de La Plata-. El misterio surge, entre otras cosas, del hecho de que se parecen muy poco a las de los modernos indígenas americanos ( amerindios ), aunque las dataciones indican que vivieron aproximadamente en la misma época, y se extinguieron después de la invasión española. Por el contrario, encontramos que estaban anatómicamente relacionados con los paleoamericanos, población más antigua que los grupos indígenas actuales y que habría ocupado el continente mucho antes. Es decir que aquí no se habría cumplido el modelo migración-reemplazo. "

La hipótesis out of Africa propone que el origen anatómico del hombre moderno se ubica dentro de una población del Africa subsahariana de más de cien mil años de antigüedad. Desde allí, y a partir de unas dos mil personas, se habrían originando todos los seres humanos actuales.

Un trabajo de investigadores argentinos, españoles y franceses que se publica en la revista Nature (agosto 2003) agrega más leña al fuego de la controversia que intenta aclarar los primeros capítulos de esta novela: el análisis de 33 cráneos hallados en la zona de Baja California, México, pertenecientes a un grupo conocido como californios, pone en tela de juicio el modelo actualmente aceptado para explicar la expansión de las primeras poblaciones de seres humanos.

El modelo de migración-reemplazo, por su parte, explica los modos de expansión: ese grupo habría ido exterminando todas las poblaciones de homínidos antiguos a su paso.

Sin embargo, el escenario de los orígenes americanos parece ser más complejo de lo que se creía. "Nosotros encontramos que el modelo de migración-reemplazo no explica las evidencias con que contamos -afirma Pucciarelli-. Por sus características anatómicas, los restos de los californios corresponderían a una población más antigua, aunque parecen haber convivido con los amerindios, mucho más modernos.

"Esta carencia de afinidades morfológicas entre los restos humanos de los paleoamericanos y los amerindios es frecuente en el poblamiento de América y plantea la cuestión de si hubo o no mezcla génica. Hasta hace poco, la mezcla era inconcebible, porque todo lo paleoamericano se asociaba con poblaciones extinguidas. Pero la cercanía morfológica hallada entre los californios y los paleoamericanos conocidos conduce a pensar que grupos de este estrato sobrevivieron hasta tiempos modernos, con posibilidades reales de mezcla genética."

Para Pucciarelli, una posibilidad sería que ambas poblaciones hayan tenido diferente origen. Los primeros podrían haberse originado en poblaciones australianas o subsaharianas que, partiendo del sur de Asia, habrían pasado a Australia o a Sudáfrica hace unos 40 milenios y llegado a América entre 14 y 12 milenios atrás. Pero la mayoría de la población americana moderna está formada por amerindios y procedería de otro estrato migratorio.

"La segunda parte de esta historia -afirma Pucciarelli- nos conduce a pensar que, en lugar de atravesar el estrecho de Bering, los primitivos pobladores de América habrían llegado tras navegar cerca de la costa de Asia e ingresado por el valle de México. Hay que tener en cuenta que en esas épocas en Bering las temperaturas eran bajísimas. Esta hipótesis sería más económica y explicaría por qué en el valle mexicano se encuentran los restos más antiguos del continente. Pero esto último es simplemente una hipótesis personal. Habrá que verificarlo."

Por Nora Bär de LA NACIÓN

 

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Última modificación: 15 de febrero de 2015

 

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