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Summa Theologiæ
 


Tomas de Aquino

Para Tomás de Aquino el alma racional se produce por una creación especial en el momento que el organismo es suficientemente desarrollado para recibirla. En el primer estadio del desarrollo embrionario, el principio vital es meramente vegetativo; después el alma sensitiva entra en el ser -desplazando a la anterior- con la evolución de las potencialidades del organismo; más tarde aún, esta es reemplazada por el alma racional perfecta, la que es esencialmente inmaterial y producto de un acto de creación especial.

 

 

CUESTIÓN 76 Sobre la unión alma-cuerpo

Artículo 3 En el hombre, además del alma intelectiva, ¿hay o no hay otras almas diferentes esencialmente?

Objeciones por las que parece que en el hombre, además del alma intelectiva, hay otras almas diferentes esencialmente, esto es, el alma sensitiva y la nutritiva:

S. Th. I, q. 76 a. 3 obi. 3

Praeterea, philosophus dicit, in libro de Generat. Animal., quod embryo prius est animal quam homo. Sed hoc esse non posset, si esset eadem essentia animae sensitivae et intellectivae, est enim animal per animam sensitivam, homo vero per animam intellectivam. Non ergo in homine est una essentia animae sensitivae et intellectivae.

Aristóteles dice De gen. animal. l. 2, c. 3 que el embrión antes es animal que hombre; y esto no podría ser, si fuese una misma la esencia del alma sensitiva y de la intelectiva; toda vez que es animal por el alma sensitiva y hombre por el alma intelectiva. No es pues en el hombre única la esencia del alma sensitiva y de la intelectiva.

Conclusión (Abad de Aparicio) Es de todo punto imposible que en un solo cuerpo haya varias almas diferentes en esencia; y alma sensitiva, nutritiva e intelectiva es en el hombre numéricamente sola una; que además de las funciones de intelectiva ejerce también las de vegetativa y sensitiva.

A las objeciones:

S. Th. I, q. 76 a. 3 ad 3

Ad tertium dicendum quod prius embryo habet animam quae est sensitiva tantum; qua abiecta, advenit perfectior anima, quae est simul sensitiva et intellectiva; ut infra plenius ostendetur.

Al 3º que el embrión tiene al principio alma solamente sensitiva, que viene luego a ser sustituida por otra más perfecta, sensitiva a la vez e intelectiva, según se demostrará después más ampliamente S.Th.I, q. 118, a. 2, al 2º.

 

Artículo 5. ¿Es o no es conveniente que el alma intelectiva se una al cuerpo correspondiente?

Objeciones por las que parece que no es conveniente que el alma intelectiva se una al cuerpo correspondiente:

S. Th. I, q. 76 a. 5 obi. 2

Praeterea, anima intellectiva est forma maxime immaterialis, cuius signum est, quod habet operationem in qua non communicat materia corporalis. Sed quanto corpus est subtilius, tanto minus habet de materia. Ergo anima deberet subtilissimo corpori uniri, puta igni; et non corpori mixto, et terrestri magis.

El alma intelectiva es forma la más inmaterial; prueba de ello es que tiene operación, de la que no participa la materia corporal. Pero cuanto un cuerpo es más sutil, tanto menos tiene de materia. Luego el alma debería unirse a un cuerpo más sutil, por ejemplo, al fuego; y no a un cuerpo mixto, y menos todavía a un cuerpo terrestre.

Conclusión (Abad de Aparicio) Es muy puesto en razón que el cuerpo, a que se une el alma intelectiva eminentemente dotada de sensibilidad, sea mixto, cual es el humano; el más adecuado entre todos a las proporciones de complexión.

A las objeciones:

S. Th. I, q. 76 a. 5 ad 2

Ad secundum dicendum quod animae intellectivae non debetur corpus propter ipsam intellectualem operationem secundum se; sed propter sensitivam virtutem, quae requirit organum aequaliter complexionatum. Et ideo oportuit animam intellectivam tali corpori uniri, et non simplici elemento, vel corpori mixto in quo excederet ignis secundum quantitatem, quia non posset esse aequalitas complexionis, propter excedentem ignis activam virtutem. Habet autem hoc corpus aequaliter complexionatum quandam dignitatem, per hoc quod est remotum a contrariis; in quo quodammodo assimilatur corpori caelesti.

Al 2º que no es necesario que el alma intelectiva esté unida al cuerpo a causa de su misma operación intelectual en sí, sino por su virtud sensitiva, que requiere un órgano de complexión adecuada: por esto convenía que el alma intelectiva estuviese unida a un cuerpo tal como el cuerpo humano, y no a un simple elemento o a un cuerpo mixto, en el cual el fuego hubiera predominado en cantidad, porque la excesiva actividad de este elemento desequilibraría la igualdad de complexión. Pero este cuerpo de complexión proporcionada tiene cierta nobleza por su independencia de influencias contrarias, en lo que de algún modo se asemeja a los cuerpos celestes.

 

CUESTIÓN 90 Sobre el origen del hombre: el alma

Artículo 4. El alma humana, ¿fue o no fue creada antes del cuerpo?

Objeciones por las que parece que el alma humana fue creada antes que el cuerpo:

S. Th. I, q. 90 a. 4 obi. 1

Ad quartum sic proceditur. Videtur quod anima humana fuerit producta ante corpus. Opus enim creationis praecessit opus distinctionis et ornatus, ut supra habitum est. Sed anima producta est in esse per creationem; corpus autem factum est in fine ornatus. Ergo anima hominis producta est ante corpus.

Parece que el alma humana ha sido producida antes que el cuerpo: porque la obra de la creación precedió a la obra de distinción y de ornato, como queda dicho S.Th.I, q. 66 y 70. Pero el alma humana fue producida a la existencia por creación S.Th.I, q. 90, a. 2, en tanto que el cuerpo fue formado a la conclusión del adorno. Luego el alma del hombre fue producida antes que el cuerpo.

Conclusión (Abad de Aparicio) Tanto el alma como el cuerpo del primer hombre fueron producidos entre las obras de los seis días, una y otro simultáneamente; y no fue producida el alma antes que el cuerpo, sin el que no es más que una parte de la naturaleza humana, solo perfecta por la unión del cuerpo, como perfectas fueron creadas en el principio las naturalezas todas.

A las objeciones:

S. Th. I, q. 90 a. 4 ad 1

Ad primum ergo dicendum quod, si natura animae haberet integram speciem, ita quod secundum se crearetur, ratio illa procederet, ut per se in principio crearetur. Sed quia naturaliter est forma corporis, non fuit seorsum creanda, sed debuit creari in corpore.

Al argumento 1º diremos que, si la naturaleza del alma tuviese la integridad de su especie, de tal manera que fuese creada aisladamente; aquel razonamiento probaría que debió ser creada ella sola en el principio: mas, como es naturalmente la forma del cuerpo, no debió ser creada aparte, sino en el cuerpo.

 

CUESTIÓN 118 Sobre la propagación humana: el alma

Artículo 2. El alma intelectiva, ¿es o no es causada a partir del semen?

Objeciones por las que parece que el alma intelectiva es causada a partir del semen:

S. Th. I, q. 118 a. 2 obi. 2

Praeterea, sicut supra ostensum est, in homine est una et eadem anima secundum substantiam, intellectiva, sensitiva et nutritiva. Sed anima sensitiva in homine generatur ex semine, sicut in aliis animalibus, unde et philosophus dicit in libro de Generat. Animal., quod non simul fit animal et homo, sed prius fit animal habens animam sensitivam. Ergo et anima intellectiva causatur ex semine.

Se ha probado S.Th.I, q. 76, a. 3 que en el hombre el alma intelectiva, la sensitiva y la nutritiva es sustancialmente única y la misma. Pero el alma sensitiva es engendrada de la semilla, como en los demás animales; por lo cual dice Aristóteles De generat. animal. l. 2, c. 3 que el animal y el hombre no son producidos simultáneamente, sino primero el animal con alma sensitiva. Luego también el alma intelectiva tiene por causa la semilla.

Conclusión (Abad de Aparicio) El alma intelectiva, como sustancia inmaterial y subsistente que es, no puede ser producida, sino por Dios creándola; siendo por lo mismo herético decir que es transmitida con la semilla generadora.

A las objeciones:

S. Th. I, q. 118 a. 2 co.

Respondeo dicendum quod impossibile est virtutem activam quae est in materia, extendere suam actionem ad producendum immaterialem effectum. Manifestum est autem quod principium intellectivum in homine est principium transcendens materiam, habet enim operationem in qua non communicat corpus. Et ideo impossibile est quod virtus quae est in semine, sit productiva intellectivi principii. Similiter etiam quia virtus quae est in semine agit in virtute animae generantis, secundum quod anima generantis est actus corporis, utens ipso corpore in sua operatione. In operatione autem intellectus non communicat corpus. Unde virtus intellectivi principii, prout intellectivum est, non potest ad semen pervenire. Et ideo philosophus, in libro de Generat. Animal., dicit, relinquitur intellectus solus de foris advenire. Similiter etiam anima intellectiva, cum habeat operationem sine corpore, est subsistens, ut supra habitum est, et ita sibi debetur esse et fieri. Et cum sit immaterialis substantia, non potest causari per generationem, sed solum per creationem a Deo. Ponere ergo animam intellectivam a generante causari, nihil est aliud quam ponere eam non subsistentem; et per consequens corrumpi eam cum corpore. Et ideo haereticum est dicere quod anima intellectiva traducatur cum semine.

Responderemos, que es imposible que la virtud activa, que se halla en la materia, extienda su acción hasta producir un efecto inmaterial. Es evidente que el principio intelectivo en el hombre es un principio superior a la materia; porque tiene su operación propia independiente del cuerpo: por esta razón es imposible que la virtud seminal produzca dicho principio. Asimismo, por cuanto la virtud seminal obra en virtud del alma del que engendra, según que esta es acto del cuerpo, sirviéndose de él en su operación, pero sin intervención del cuerpo en el acto intelectual; se deduce que la virtud del principio intelectivo, como tal, no puede provenir de la semilla: y por esto Aristóteles De generat. animal. l. 3, c. 2 dice que solamente el entendimiento proviene de una causa exterior. Igualmente, teniendo el alma intelectiva operación de vida sin el cuerpo, es subsistente según lo dicho S.Th.I, q. 75, a. 2; y por lo mismo a ella es debido el existir y ser hecha: y, como es sustancia inmaterial, no puede ser producida por la generación, sino solo por creación de Dios. Suponer pues que el alma intelectiva proviene del que engendra, no es otra cosa que suponerla no subsistente, y por lo tanto que se corrompe con el cuerpo: por consiguiente es herético decir que el alma intelectiva se transmite con la semilla.

 

Supplementum Tertia pars Summa Theologiae (80, 490)

Objection 5. Further, it cannot be said that God concurs in sin. But if the rational soul be created by God, sometimes God concurs in the sin of adultery, since sometimes offspring is begotten of illicit intercourse. Therefore the rational soul is not created by God.

Objeción 5. Más aún, no puede decirse que Dios concurra al pecado. Pero si el alma racional es creada por Dios, algunas veces Dios concurre al pecado de adulterio, ya algunas veces en él nace un embrión. Por lo tanto, el alma racional no es creada por Dios.

Reply to Objection 5. The embryo is not concerned with the resurrection before it is animated by a rational soul, in which state much has been added to the seminal substance from the substance of food, since the child is nourished in the mother's womb.

Respuesta a la objeción 5. El embrión no está involucrado en la resurrección sino hasta que es animado por el alma racional, en cuyo estado mucho ha sido agregado a la sustancia seminal por la sustancia del alimento que un niño recibe en el vientre materno.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estructura

Autor: n/a | Fuente: mercaba.org

Cuando se cita la Summa, se sigue un método que consiste en indicar la parte, la cuestión, el artículo, y la parte del artículo

Según Sto. Tomás, la Teología es la ciencia que trata de Dios, tal como se da a conocer por la Revelación realizada en Cristo. A Dios se lo puede considerar en sí mismo, y también en relación con las creaturas, es decir, según que es principio y fin de las mismas, especialmente de la creatura racional. De ahí las tres grandes Partes de la Summa, que tratan:

Ia. Parte: De Dios. Aquí trata de tres temas: Dios Uno, Dios Trino, y la procesión de las creaturas a partir de Dios. Es decir, Dios en Sí mismo, y como principio del que proceden las creaturas.

IIa. Parte: Del movimiento de la creatura racional. hacia Dios. Es decir, Dios como fin al cual tienden las creaturas, especialmente las racionales. Es la parte moral de la Summa, donde se vale del esquema de la Ética de Aristóteles para vaciar en él, transfigurándolo, todo el contenido de la ética cristiana, centrada en el amor. Se subdivide en dos subpartes:

Ia - IIae, o sea, "Prima Secundae", primera parte de la segunda parte. Es lo que hoy llamaríamos "Moral fundamental". Trata de los fundamentos del orden moral, o sea, los actos humanos en general, y las definiciones generales de la virtud, el vicio, la ley, la gracia, el pecado, etc.

IIa - IIae, o sea, "Secunda Secundae", segunda parte de la segunda parte, es lo que hoy llamaríamos "Moral Especial", donde trata de los actos humanos en particular, es decir, las virtudes y los mandamientos en concreto.

IIIa. Parte: De Cristo, que, en cuanto hombre, es vía por la que nosotros tendemos hacia Dios. Cristo como Camino hacia nuestro fin que es Dios. Aquí está la Cristologia y Mariología, la Sacramentología, y la Escatología del Aquinate, si bien él sólo escribió hasta el sacramento de la penitencia, después de lo cual tuvo su famosa revelación que le impidió seguir escribiendo. El resto fue terminado por sus discípulos con pasajes de obras suyas anteriores.

Cada Parte se subdivide en Cuestiones, así, por ejemplo, la Prima Pars, en el primer apartado que trata de Dios Uno, tiene 26 Cuestiones, incluyendo la cuestión introductoria N1 1, sobre la ciencia teológica. Algunas de estas cuestiones: Si hay Dios, Sobre la simplicidad de Dios, Sobre la Perfección de Dios, Sobre la Bondad de Dios, Sobre la Infinidad de Dios, Sobre la Inmutabilidad de Dios, etc.

Y cada Cuestión se subdivide en Artículos, en los que se discuten los aspectos particulares de la cuestión general. Así, por ejemplo, la cuestión II, Si hay Dios, se dividen en tres artículos: Si la existencia de Dios es evidente, Si la existencia de Dios es demostrable, Si hay Dios. En este último artículo es que vienen las famosas "cinco vías".

A su vez, en cada Artículo podemos discernir las siguientes partes, que expresan la estructura de la "disputatio" escolástica:

1) El enunciado del problema, que empieza con la palabra latina "utrum..." ("si..."), por ejemplo, "Utrum Deum esse sit per se notum": Si es evidente que hay Dios.

2) Una serie de argumentos que apoyan la tesis contraria de la que Santo Tomás quiere defender, encabezados por la palabra "Videtur:” ("Parece que..."). En nuestro ejemplo: "Videtur quod Deum esse sit per se notum": Parece que la existencia de Dios es evidente. Siguen tres argumentos que intentan llegar a esa conclusión.

3) Un nuevo argumento o serie de argumentos en los que se apoya la tesis contraria, que será finalmente la de Santo Tomás, encabezados con la frase "Sed contra..." ("Pero contra esto, o por la contraria..."). Suele tratarse aquí de autoridades, o sea, citas bíblicas o patrísticas (sobre todo San Agustín y Dionisio), o, si viene al caso, de Aristóteles. En nuestro ejemplo, el "Sed contra" llega a la conclusion de que Dios no es evidente para nosotros en esta vida, por medio de un silogismo, una de cuyas premisas es una frase de la Metafísica, y la otra, un versículo del Salmo 52.

4) El cuerpo ("Corpus") del artículo, en el cual Santo Tomás da su argumentación principal y definitoria respecto del problema en cuestión, apoyando por lo general la afirmativa o la negativa, (la apoyada en el "Sed contra", contraria de la apoyada en el "Videtur", o, más raramente, dando la razón a cada una en un sentido diferente de la otra, por medio de una distinción. Comienza siempre con las palabras: "Respondeo dicendum quod...": (Respondo que debe decirse que...). Es una argumentación más extensa que las otras, donde Santo Tomás intenta llegar a las raíces mismas del problema.

5) Finalmente, la respuesta a los argumentos del "Videtur", que no pueden ser concluyentes desde se oponen a las autoridades expuestas en el "Sed Contra", y a la razón, que demuestra en el "Corpus" lo mismo que enseñan esas autoridades. Por tanto, hay que refutarlos, mostrando porqué no concluyen. Eso se hace tomándolos uno por uno en el mismo orden en que fueron propuestos, y aduciendo las distinciones necesarias. Cada respuesta es encabezada con las expresiones "Ad primum" (Al primer argumento..), "Ad secundum" (Al segundo argumento...), dicendum quod (hay que decir que...).

Por eso, cuando se cita la Summa, se sigue un método que consiste en indicar la parte, la cuestión, el artículo, y la parte del artículo. Por ejemplo: I q. 14, a. 11, c. Quiere decir: Primera Parte, Cuestión 14, Artículo 11, Corpus. Ia. IIae, q. 15, a. 2, ad 1um. Quiere decir: Primera parte de la Segunda Parte, Cuestión 15, Artículo 2, respuesta al primer argumento.

La Summa Theologiae consta de 512 cuestiones, 2.669 artículos, y cerca de 10.000 objeciones con sus respuestas. La finalidad de Santo Tomás al redactarla fue presentar a los estudiantes de Teología toda la doctrina sagrada de un modo ordenado y coherente, sin repeticiones fastidiosas, y reduciéndolo todo a lo esencial. De hecho, si bien la obra va inmensamente más allá de un simple manual para principiantes, no es en la Summa donde hay que buscar el pensamiento más profundo de Santo Tomás, sino en las Cuestiones Disputadas, donde no escribe para estudiantes, sino para profesores, y en vez de apuntar a la síntesis y a la brevedad, apunta a agotar en lo posible los temas. Así, mientras que en la Summa por lo general hay 3 o 4 argumentos en el "Videtur" y 1 o 2 en el "Sed Contra", en las Cuestiones Disputadas suele haber 13 o 15 o más argumentos de cada lado. Pero donde la Summa Theologiae representa una cumbre inigualada en la obra de Santo Tomás y de todo el pensamiento cristiano es en la grandiosa capacidad de síntesis y organización lógica del inmenso material de la Teología, que por momentos asombra por la precisión, la claridad, la sencillez, la concisión, el orden inigualables, fruto de una inteligencia genial en lo humano y santa en lo cristiano, providencialmente adornada por Dios con dones extraordinarios de naturaleza y de gracia. Santo Tomás escribió la Prima Pars de la Summa durante su estancia en Roma y Viterbo, entre los años 1.266 y 1.268.

 

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Última modificación: 15 de febrero de 2015

 

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