Curso dictado por la Dra. Teodora ZAMUDIO

 

3era. condición

 

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Presupuestos y Condiciones

1era. condición
2da. condición
3era. condición
4ta. condición
5ta. condición
6ta. condición

 

Hipótesis iniciales de investigación 

 

No existe registro biológico, ni histórico del hombre sin admitir los correspondientes a los estadios graduales y progresivos de su emergencia. No necesariamente sea el hombre el resultado de la posibilidad más evolucionada culturalmente.

Y dijo Dios: Hagamos al hombre á nuestra imagen, conforme á nuestra semejanza; y señoree en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, y en toda la tierra, y en todo animal que anda arrastrando sobre la tierra.

Y crió Dios al hombre á su imagen, á imagen de Dios lo crió; varón y hembra los crió.

Génesis, I: 26-27

 

“No hay en todo el universo chapuza más grande ni trasto peor hecho que el cuerpo humano. Sólo las orejas, pegadas al cráneo de cualquier modo, ya bastarían para descalificarlo. Los pies son ridículos; las tripas, asquerosas. Todas las calaveras tienen una cara de risa que no viene a cuento. De todo ello los seres humanos sólo son culpables hasta cierto punto. La verdad es que tuvieron mala suerte con la evolución”.

Eduardo Mendoza. Sin noticias de Gurb.

 

 

Registro histórico-antropológico colectivo.

En la historia de la evolución de las especies, el lapso más largo lo ocupó el imperio solitario de los seres unicelulares. Inmensamente exitosos, la asociación en unidades complejas fue lenta –en términos relativos-: en un principio, la célula procariota fagocitó a otra célula y, en lugar de digerirla, la dejo existir en su citoplasma, beneficiándose de sus habilidades para producir energía. La célula atrapada se benefició a su vez de un ambiente menos azaroso, dando lugar al primer caso de un contrato de colaboración. Más tarde estas nuevas células (eucariotas) descubrieron la asociación entre iguales con división del trabajo, entrelazándose por señales químicas y expresando sus idénticos genes en forma diferente según la posición que ocuparan dentro del conjunto.

Sin embargo, a pesar de ser bípedas, las primeras especies Homo eran distintivamente simiescas: tenían cerebro relativamente pequeño, rostro prognático (hacia delante), el pecho en forma de embudo, el cuello corto y total ausencia de cintura y –de acuerdo a la configuración de su oído medio- su equilibrio en dos piernas era bamboleante.

Surgieron así los seres pluricelulares; cuyo ejemplar más complejo es el Homo sapiens sapiens[1]. Partiendo de varias líneas de pruebas fósiles y genéticas, se ha establecido que la primera especie humana evolucionó hace siete millones de años al erguirse para caminar[2]

Por su parte, las capacidades ligadas a la comunicación “hablada” fueron incrementándose desde la prehistoria humana al seleccionar, alterando así la masa cerebral que debió aumentar de tamaño al establecerse relaciones interneuronales más intrincadas y complejas: el área de Broca (implicada en el proceso) ha sido detectada en fósiles de Homo habilis (eslabón entre el australopiteco y el H. erectus), pero la disposición naso-faríngea facilitadora del lenguaje sólo pudo comprobarse en el Homo erectus a la vista de su basicráneo levemente arqueado (200.000 años más tarde) [3] quien dejo el primer registro cultural al utilizar el fuego, en incluir la caza como elemento importante de su dieta, en correr del modo que los humanos lo hacen actualmente, en fabricar herramientas de piedra de acuerdo con un molde mental definido: su cerebro duplicó el tamaño del Australopiteco hasta casi la mitad de la capacidad actual. En tanto el primer documento de la aptitud reflexiva puede situarse en el primer enterramiento deliberado de los muertos -que correspondió a los Neandertal- que denota la conciencia de trascendencia e inmortalidad espiritual. [4]. No obstante, las obras artísticas: figuras mitad humana, mitad animal o quiméricas que dan cuenta de un espíritu religioso, de elementos de un mito del origen, sólo se desarrollaron hace 35.000 años.

Las investigaciones más recientes demuestran que coexistieron más de una especie sapiens, lo cual cuestiona el pretendido predominio y singularidad del Homo sapiens sapiens como culminación única e irrepetible.

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los descubrimientos paleontológicos sumados a las revelaciones de la pruebas genéticas de ADN mitocondrial revelan que en algún momento de la evolución coexistieron distintas familias de homo de grados morfológicamente diferenciados, sin embargo todos los hombres modernos actuales descienden de una única familia: Homo cromagnensis, sin evidencias genéticas de la familia Neandertal

no habiendo superioridad cultural que lo explique, la única justificación del desplazamiento de la familia Neandertal ha sido atribuida a la capacidad biológico reproductiva del Cro-Magnon. (La hipótesis de la incompatibilidad sexo-genética entre ambas familias, como causa de la no fusión de ambas en tipos mixtos, quedaría descartada ante el hallazgo de los restos de un individuo que presenta rasgos mixtos, producto de una -¿eventual? ¿aislada? ¿no-exitosa?- fusión[5].)

Queda así refutada la opción de considerar al hombre una creación única y predestinada; las especies no aparecen bruscamente en pequeños segmentos de tiempo y se mantienen inalteradas durante millones de años hasta el momento de su desaparición, su origen no necesita aspirar a lo sobrenatural y mítico, ni esperar una acción creacional abrupta y arbitraria.

Sin embargo, más allá de las certezas que penosamente construyen los investigadores, ninguna de las hipótesis existentes alcanza a explicar los primeros instantes. Si el universo tuvo un comienzo, podríamos suponer que tuvo un creador. Pero si el universo estuviera autocontenido, sin bordes ni fronteras, no tendría principio ni fin. Simplemente sería. ¿Qué lugar habría entonces para un Creador? [6]. [Ver § 7.2.1]

El Homo sapiens sapiens forma parte de la globalidad natural sin brecha entre el género humano y el resto de la naturaleza, y su desenvolvimiento es una respuesta al medio -desde el bipedismo-, que continuará o no en tanto tenga esa capacidad de respuesta biológica y no sólo cultural o tecnológica. Tanto el cerebro (de unos 1.500 cm3, actualmente), como las capacidades asociadas son interdependientes (ninguna podría haber alcanzado su nivel moderno de complejidad en aislamiento), no surgieron, al estilo de Atenea de la cabeza de Zeus, de “allí fuera” sino que su evolución fue gradual y progresiva (una de las posibilidades con las que se partió hace siete millones de años) que no se detiene y que se jalona sobre la base de adquisiciones biológicas (y culturales); el origen y el desarrollo de la familia humana está “aquí dentro” en la propia base de la vida natural y social.

Registro biológico individual.

Es la actividad coordinada y autónoma de los sistemas biológicos lo que debe ser tomado como signo de vida [ver 1era. Condición inicial]; sin embargo esa actividad –en cada sistema- no acaece desde un único y preciso momento, ni con la intensidad y plenitud necesaria, en la singularidad de un organismo.

En los mamíferos (entre los que la cladística sitúa al hombre [ver §1.2]), a diferencia de otros animales, la fusión del material de los dos pronúcleos, masculino y femenino, no da lugar a la formación de un solo núcleo diploide (la llamada singamia). Esta disolución de los dos pronúcleos coincide con la primera fase del comienzo del desarrollo del nuevo organismo: condensación del material nuclear (aparición de los cromosomas) y formación del huso mitótico de la primera división celular

La potencialidad del cigoto para llegar a término como persona ha sido referida y sujeta –biológicamente- a la información genética que caracteriza a los organismos de las especie homo sapiens; así se ha distinguido[7]:

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Capacidad informacional: información que puede dirigir el desarrollo de un ser humano. El cigoto no posee todas las moléculas informativas para su desarrollo, pero tiene las moléculas con potencial de adquirir capacidad de información, cosa que se va logrando con el tiempo, mediante interacciones con otras moléculas.

Contenido informacional: información que se puede usar para desarrollar un ser humano, aunque no esté disponible en un determinado momento para hacerlo. En este sentido, casi todas las células somáticas de un adulto tienen contenido informacional, pero sólo usan una parte. 

La fecundación es seguida por la segmentación, que va a partir al huevo indiviso y a crear una unidad pluricelular, o blástula, en la cual la morfología no será aparente hasta un estadio posterior. Los primeros blastómeros (hasta el estadio de mórula precoz) son células totipotentes: tienen en sí todas las potencialidades de desarrollo, y cada una si fuera separada de las otras y puesta en adecuadas condiciones, sería capaz de proseguir su evolución hasta un organismo completo. No hay individualidad sino pluralidad.

En el blastocisto (sesenta y cuatro células) parte de la información depende de la posición relativa de las células, lo que determinará que algunas (tres de ellas) den origen a la masa interna (responsable del feto) y las otras al trofectodermo, que participará en la placenta. Pero en el embrión temprano, es imposible a priori predecir qué blastómeros serán la base del individuo, y cuáles de la placenta.

Ya en el estadio de la gastrulación del embrión algunas células comienzan a tomar rumbos de desarrollo diferentes las unas de las otras, resultando así orientadas hacia un recorrido de diferenciación bien preciso de las células que se hacen unipotentes, específicas, pudiendo generar un solo tipo celular.

La gástrula tiene ya tres capas germinales, pero aún no posee toda la información del sistema respecto al término. Al final de la 4ª semana aparece el plano general corporal, y al final de la 8ª, tras intensa histogénesis y organogénesis, el embrión es morfológicamente reconocible como humano. La mayor parte de la información es de tipo general, es decir, mantiene una situación ya definida. El sistema crece en tamaño y maduran los sistemas orgánicos ya presentes. El organismo posee potencia actual, y sólo necesita desarrollarla y actualizarla.

Por lo tanto, entre las 6ª y las 8ª semanas el sistema biológico tiene suficiente conexión con la representación psíquica que se infiere –comúnmente- del término “persona”. No obstante su “destino” humano (no circunscripto a lo biológico, psicológico) data de un momento histórico anterior.

El desarrollo embrionario humano como proceso de formación de los órganos (organogénesis) comienza con la cuarta semana después de la unión de los pronúcleos

Corazón y circulación: Al 49º día, cuando el embrión mide sólo 20 mm, su corazón ya es anatómicamente similar al de un adulto, aunque de dimensiones mucho más reducidas. Sus primeras contracciones, sin embargo, no son capaces de imponer una dirección de flujo a la sangre

Desde que en 1967 Christian Barnard logrará en el hospital Groote Schuur de Ciudad del Cabo el exitoso trasplante del corazón de un joven negro a un hombre blanco en la conflictiva Sudáfrica de aquellos años, el centro del sistema circulatorio no puede ser considerado el depositario del distintivo definitorio del comienzo o existencia del ser humano individual y personal; sustituible incluso más tarde por válvulas totalmente artificiales o ablanadas de animales (cerdos y babuinos)[8]

Cerebro y actividad nerviosa: A la 16ª semana algunas neuronas de las que venían multiplicándose a un ritmo de 4.000 por segundo desde el día 26°-27°, cesan de multiplicarse, migran hacia los estratos más externos; otras, siguen dividiéndose[9]. Durante la migración las células nerviosas se diferencian, adquiriendo la propiedad de producir sustancias químicas específicas para sus funciones[10]

Uno de los descubridores del ADN, Sir Francis Crick intentó, en la década de los ochenta, encontrar el órgano de la conciencia visual en alguna zona del cerebro. Con los métodos de las ciencias empíricas, fue capaz de seguir el camino de los impulsos nerviosos desatados por la luz a partir de la retina. Logró trazar las rutas de esas señales, y comprobó que invariablemente terminaban retroalimentando diversos núcleos o áreas cerebrales donde ya habían estado antes, conformando un espléndido y enmarañado círculo. Pudo demostrar más allá de duda razonable que no hay "presidencia ejecutiva" en el cerebro.

La variedad de signos de formación del individuo y la imposibilidad de jerarquizar fisiológicamente algunos de sus caracteres como punto de partida de la existencia biológica  autónoma, llevan a entender el deseo de determinar -en las “zonas grises” de su existencia- cuan presentes están esos signos.

El hombre vive lapsos en que es un futuro esperable (antes de nacer) o un pasado en ciernes (antes e morir). Finalmente, la posibilidad será la de entender que esa intención de ser (intrínseca al mundo viviente) está en el nuevo ser, por su destino inmanente a ser. Al igual que la presunción  (o la ignorancia) de un futuro posible, lleva a considerar extinguida la vida en un individuo a efectos de su protección, cuidado y destino (abandono y/o provisión de órganos para trasplante o investigación, en algún caso).

No existe un momento inicial biológico, ni histórico -único y definitivo- del origen de la singularidad viviente del hombre.

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 Summa Theologiae. Thomas de Aquinas

 

 


NOTAS:


[1] Del que morfológicamente se describen una serie de grados evolutivos (Wilfred Le Gros Clark, 1955) generalmente aceptados como eje sobre el que se van acumulando las evidencias del desarrollado del cerebro en: Australopitecus africanus (450 cm3), Homo habilis (800 cm3), Homo erectus (900 cm3), Homo sapiens (1.350 cm3),  dentro del cual se cuentan dos variantes Homo sapiens neanderthalensis –que se desarrolló y extinguió en Europa- y el Homo sapiens cromagnensis –que se desarrolló en África y se difundió por el resto del planeta hacia el Homo sapiens sapiens-. Este árbol filogenético, no obstante algunas objeciones doctrinarias prestigiosas (Martín Pickford y Brigitte Senut, 2001), se mantiene como referente de la evolución que hace del tamaño del cerebro un elemento clasificador definitorio.

[2] Al formarse el Gran Valle del Rift (África) se establecieron condiciones ecológicas que forzaron a las familias de simios del costado oriental a adaptarse a un entorno de pastos abiertos  que los obligó a .. caminar.

[3] En tanto, la fabricación de lascas llevada a cabo hace 1,7 millones de años confirma que los operarios que eran mayoritariamente diestros, lo que pone de manifiesto una lateralización del cerebro que indica una complejidad compatible con la necesaria para desarrollar el lenguaje; sin embargo, el orden y la variedad de la producción lítica –que sería una muestra del desarrollo tecnológico premeditado y una construcción lingüística madura- sólo puede ser verificada en las poblaciones del Paleolítico Superior (hace sólo 35.000 años).

[4] Según los registros fósiles existe evidencia de un rito mortuorio, tal conciencia ante la muerte habla claramente de autoconciencia. En Shanidar (Irak) siete individuos fueron enterrados hace 70.000 años, allí se encontraron restos que descansaban cuidadosamente colocados en posición fetal en un áspero lecho tejido de belcho, un tipo de planta local. De acuerdo con las muestras de polen tomadas, estos Neandertales fueron enterrados con varias especies diferentes de flores, se verifica la ordenada distribución  de los granos en torno a los restos fósiles es incuestionable que las flores. Algunas de las especies de flores encontradas en Shanidar IV eran: aciano, cardo de San Banaby, hierba cana, jacinto, belcho y una especie de malva. Muchas de ellas tienen propiedades medicinales que abarcan desde el alivio del dolor de muelas y la inflamación hasta su uso como cataplasma y para las convulsiones Leaky, R. Lewin, R. Nuestros orígenes Ed. Crítica; 1998.

[5] El análisis de los restos de un niño de cuatro años enterrado hace 25.000 años, hallados  adentro que una roca en Portugal sugiere que los seres humanos modernos tempranos (Cro-Magnon) y los Neandertales pudieron haberse entrecruzado. La barbilla prominente, la talla del diente, y las medidas pélvicas marcan al muchacho como Cro-Magnon, o a ser humano completamente moderno, pero su cuerpo y piernas cortas indican la herencia de los Neandertal. El entrecruzamiento podría explicar el sino de los Neandertales, que desaparecieron de Iberia hace 28.000 añosSegún el paleoantropologo Erik Trinkaus de la Universidad de Washington en St. Louis, en Archaeological Institute of America, abril 1999.

[6] , La teoría inflacionaria especula con que en el universo temprano había por lo menos un sector dominado por una sustancia peculiar que tiene la extraña propiedad de crear una repulsión gravitatoria. Esta habría sido la fuerza que dominó la explosión inicial, pero como este tipo de materia sería inestable, se habría desintegrado como lo hacen las sustancias radiactivas. Esa desintegración habría liberado la energía que produjo las partículas subatómicas y la sopa primordial. Reeves, Hubert El primer segundo Editorial Andrés Bello, 1998.

[7] C. Alonso Bedate y R.C. Cefalo (1989): The zygote: to be or not to be a person, The Journal of Philosophy and Medicine, 14: 641-645; citado por  Iáñez Pareja, E., en  Clonación de embriones. Departamento de Microbiología e Instituto de Biotecnología. Universidad de Granada,  España

[8] La pública notoriedad de la hazaña médica reseñada y los largos años que han pasado desde entonces relevan de mayores verificaciones y comentarios de análisis en el trabajo de fundamentación.

[9] EL organismo adulto llegará a poseer 10.000 millones de neuronas con una capacidad de 1014 de sinapsis.

[10] Las primeras reacciones que se evidencian de actividad cerebral son: musculares a excitaciones externas (a partir de la 8ª semana); movimientos espontáneos, índices de maduración medular (desde la 9ª semana); reflejos osteotendíneos (6º mes); reflejos de succión (5º mes) y de prensión (6º mes).


Pro-Diversitas 
Editorial Digital
ISSN 2362-6518