Curso dictado por la Dra. Teodora ZAMUDIO

 

Principio precautorio

 

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O.G.M.
Principio precautorio
Equivalencia sustancial
Marco regulatorio específico
...otros impactos

  

  

A  los efectos de considerar el principio precautorio debe compaginarse la mucha experiencia práctica sobre ciertos tipos de materiales, tanto a escala experimental como al nivel de campo, las que tendrán que ser cuidadosamente revisados para no incurrir en repeticiones y costos injustificados.

La Declaración de Río sobre Ambiente y Desarrollo, de Naciones Unidas, define el principio precautorio como: “Cuando haya amenazas de daños serios o irreversibles. La falta de plena certeza científica no debe usarse como razón para posponer medidas efectivas en costos que eviten la degradación ambiental” (Principio 15). El principio precautorio es visto ampliamente como un principio de relevancia primordial en la regulación de los organismos genéticamente modificados, donde existe una incertidumbre científica y el potencial de impactos adversos ambientales y a la salud.

El alcance de este principio tiene diferentes interpretaciones.

Þ      Una liberal, que limitaría la obligación del Estado a comportarse diligentemente en la toma de decisiones.

Þ      La otra, más estricta, que importaría ante la amenaza de un posible riesgo, cancelar la actividad o conducta que lo produce.

En la Argentina la Constitución de la Nación en su artículo 41 impone que Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley.

Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales.

Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y a las provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquéllas alteren las jurisdicciones locales.

Se prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos, y de los radiactivos.

Así en la Ley General del Ambiente 25.675, su artículo 4 determina que La interpretación y aplicación de la presente ley, y de toda otra norma a través de la cual se ejecute la política Ambiental, estarán sujetas al cumplimiento de los siguientes principios: (entre otros)

Principio de prevención

Þ       

Las causas y las fuentes de los problemas ambientales se atenderán en forma prioritaria e integrada, tratando de prevenir los efectos negativos que sobre el ambiente se pueden producir.

Principio precautorio

Þ       

Cuando haya peligro de daño grave o irreversible la ausencia de información o certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en función de los costos, para impedir la degradación del medio ambiente.

La jurisprudencia ha tenido oportunidad de sentar antecedentes entre otros:

Se pueden nombrar dos resoluciones del Consejo de Estado Francés dictadas en los casos: “Greenpeace et autres” y “Societé Pro-Nat, del 11/12/98 y del 2/4/99, respectivamente, referentes a maíces transgénicos y a la prohibición de comercializar carne vacuna por riesgo de transmisión de la enfermedad EEB (más conocida como mal de la vaca loca).

En Estados Unidos se ha resuelto en la causa “Ethyl Corp. v. EPA” que “las cuestiones que envuelven al ambiente están inclinadas por su natural tendencia a la incertidumbre. El hombre de la era tecnológica ha alterado su mundo en direcciones nunca antes experimentadas o anticipadas. Los efectos en la salud de tales alteraciones son generalmente desconocidos o imposibles de conocer. Esperar certidumbre normalmente nos habilitará solamente a reaccionar (post-facto) y no para una regulación preventiva”.

En la Argentina , el principio fue receptado en el fallo de la Cámara Federal de La Plata, del 8 de julio del 2003, “Asociación Coordinadora de Usuarios, Consumidores y Contribuyentes c/ENRE-EDESUR s/Cese de obra de cableado y traslado de Subestación Transformadora “, atento la duda científica para determinar si los campos electromagnéticos de frecuencia extremadamente baja, pero de exposición a largo plazo, constituyen la causa de afecciones cancerígenas, en relación a una planta transformadora de media tensión a baja tensión, denominada “Subestación Sobral”, ubicada en Ezpeleta, Partido de Quilmes.

Principio precautorio en materia de O.G.M.

La evaluación de riesgos destinada a minimizar impactos y controlar al máximo el comportamiento de los OMG liberados trata, en esencia, de incluir mecanismos de seguridad en el diseño del organismo en cuestión o medidas preventivas en la práctica agrícola encaminadas a evitar la diseminación indebida de la planta o microorganismo manipulado, más allá del efecto positivo que se busca.

 Entre estas medidas podemos citar:

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La emasculación (esterilidad masculina) de las plantas de cultivo objeto de la prueba o cultivo comercial. En el caso de microorganismos destinados a ser liberados (por ejemplo, los usados como inóculos con los que se impregnan semillas, con los que se pretende mejorar la nutrición por las raíces) se han diseñado varios mecanismos de inactivación génica o sistemas “suicidas” que tienden a evitar la multiplicación una vez que el microorganismo ha cumplido su misión. Estos sistemas de “contención o confinamiento” biológico que intentan controlar tecnológicamente la vida y la muerte de los agentes vivos liberados en ambientes complejos no son, sin embargo, efectivos al cien por cien[1].

Técnicas de rastreo de los OMG en el ambiente, consistentes en detectar algún gen marcador incorporado en el diseño genético. De esta forma, y a partir de muestras tomadas en el entorno de liberación, se puede seguir la pista del material genético, incluida la eventualidad de transferencias “horizontales” del ADN recombinante desde el OMG original a otros seres vivos del ecosistema[2]

En el caso de las plantas manipuladas con el gen de la toxina insecticida de la bacteria Bacillus thuringiensis (toxina Bt), y para evitar el resurgir de variedades de insectos resistentes, las agencias reguladoras están recomendando (con gran oposición por parte de los usuarios) que los cultivos se realicen en mosaicos compuestos de parcelas a base de plantas manipuladas mezcladas con parcelas de plantas sin manipular; estas últimas sirven como refugios para mantener una reserva de insectos no sometidos a la presión selectiva, y con ello se espera que no predominen los mutantes resistentes al insecticida[3]. La posibilidad de que el uso de plantas transgénicas portadoras del gen de la toxina Bt acentuara el riesgo de insectos resistentes ya fue advertida antes del cultivo comercial de estas plantas[4]. Existe una honda preocupación de que este problema se generalice[5], ya que no sólo frustraría las esperanzas depositadas en estas plantas, sino que amenazaría con inutilizar los usos tradicionales que muchos agricultores sensibles con el ambiente venían desarrollando al impregnar sus semillas con inóculos de la bacteria viva silvestre (B. thuringiensis).

La utilización de artrópodos (insectos, ácaros) genéticamente manipulados en programas de control integral de plagas, aunque en principio sería un estímulo a un tipo de práctica más ecológica, introduciría nuevos problemas relativos a la “seguridad” de dichos organismos una vez realizado su papel. Aquí también, al igual que con los microorganismos, se están intentando añadir rasgos de contención biológica, pero hay aún grandes lagunas de conocimiento básico sobre la ecología de insectos que recomiendan ir con mucha cautela en esta línea[6].

   

 


NOTAS:


[1] Ramos, J.L., Díaz, E., Dowling, D., de Lorenzo, V., Molin, S. O’Gara, F., Ramos, C., Timmis, K.N.  The behavior of bacteria designed for biodegradation. En Biotechnology, vol. 12, 1349-1356. 1994. Y, Ramos, J.L., Andersson, P., Jensen, L.B., Ramos, C., Ronchel, M. C., Díaz, E., Timmmis, K.N., Molin, S. Suicide microbes on the loose. En Biotechnology, vol. 13, 35-37. 1995

[2] JANSSON, J.K., Tracking genetically engineered microorganisms in nature. Current Opinion En Biotechnology, vol. 6, 275-283. 1995 Y STEWARS, C.N. Monitoring transgenic plants using in vivo markers. Nature  En Biotechnology, vol. 14, 682. 1996

[3] Fox, J.L. Insecticide preservation policy: to be or not to Bt. Nature  En Biotechnology, vol.14, 697-698. 1996.

[4] May, R.M. Resisting resistence. En Nature, vol. 361, 593-594. 1993

[5] De hecho, en la temporada de 1996 ya se produjeron ataques de insectos resistentes a varios miles de hectáreas de algodón transgénico en los Estados Unidos. Kaiser, J. Pests overwhelm Bt cotton crop. En Science, vol. 273, 423. 1996

[6] Hoy, M.A. Impact of risk analyses on pest-management programs employing transgenic arthropods. En Parasitology Today, vol. 11, 229-232. 1995 Y, de Vault, J.D., Hughes, K.J., Johnson, O.A., Narang, S.K. Biotechnology and new integrated pest management approaches. En Biotechnology, vol. 14, 46-49. 1996.


Pro-Diversitas 
Editorial Digital
ISSN 2362-6518