Curso dictado por la Dra. Teodora ZAMUDIO

 

¿Qué es una Patente de Invención?

 

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¿Qué es una Patente de Invención?
Protección de Cultivares
Economía de la innovación en salud
  

  

Advertencia previa

 

Advertencia previa   

No pretendemos mas que plantear una somera idea de los principios sobre los que se desarrolló el sistema de propiedad, sobre los que se "justificó" este tipo de propiedad que no se despliega sobre cosas o prestaciones sino sobre una expectativa de ganancia montada sobre una exclusividad (excluyente) de uso o explotación... justificada por el avance que  pueda reportar a la tecnología vernácula y a la utilidad que de ese avance pueda acarrearse a la comunidad social local.

Debemos, entonces, preguntarnos si el sistema es impactado (y cómo) por los nuevos reconocimientos nacidos en los años '90 (arts. 15 y 8° j) del Convenio sobre la Diversidad Biológica)... de allí analizaremos otro "cómo" la armonización y "convivencia" de estas categorías de acuerdo con la ratio última del sistema.

¿Que es una Invención?      

Es una solución a un problema técnico; dicho problema puede o no ser nuevo, pero la solución propuesta no debe estar contenida en el estado de la técnica.

 El estado de la técnica comprende todo lo que haya sido accesible al público, por medio escrito u oral, por una utilización, etc. antes de la fecha en la cual se haya solicitado una patente.

 ¿Que es una Patente?      

Es el derecho que confiere el Estado al inventor para la explotación exclusiva del invento, en el territorio donde se solicitó protección por un período de tiempo determinado.

Una patente es un título de propiedad de una invención tecnológica, la protección legal dada por un título de patente confiere al inventor el derecho exclusivo de explotar comercialmente la invención dentro del territorio del país que otorga el derecho.

La protección legal está limitada a un tiempo específico dependiendo de la modalidad tramitada

¿Por qué surgieron las Patentes?      

Una patente o privilegio era otorgado por quien ostentaba el poder territorial a favor de quien por ese privilegio podía excluir a otros de llevar a cabo una actividad. Los reyes, en su afán por mejorar la calidad industrial de sus estados comenzaron a extender este tipo de indemnidades a quienes tenían un conocimiento  novedoso, considerada esta novedad de modo relativo: en su territorio y en ese tiempo. Pretendían que la técnica y el arte del “privilegiado” fuera conocido y aprendido al tiempo que la población podía usufructuar de los nuevos avances industriales.

Derrotero histórico     

La primera patente conocida de una invención fue otorgada en Florencia en 1421 a Filippo Brunelleschi por una barca con equipo montacargas capaz de transportar mármol[2]. En Gran Bretaña, la primera de dichas patentes se otorgó en 1499 a un vidriero flamenco por un método para hacer vitrales (Oficina de Patentes, 2000). Sin embargo, estos fueron casos aislados. Las patentes se emplearon concientemente por primera vez como una manera de alentar invenciones más en general en la República de Venecia en 1474, cuando se promulgó una ley con el objeto de “estimular a los hombres grandes e ingeniosos… a descubrir y construir dispositivos, que son muy útiles y provechosos.”

Durante el siglo XVI, los monarcas ingleses descubrieron que la venta de privilegios de monopolio podía ser muy lucrativa y le otorgaron patentes sobre una base indefinida a todo tipo de oficio y fabricación, sin distinción de originalidad[3]. Incluso se patentó el comercio de mercaderías, como cuero, sal, hierro y papel. Los consecuentes altos precios de estos bienes llevaron a acusaciones de que dichos monopolios perpetuos eran injustos. En respuesta a esas críticas, la Reina Elizabeth I revocó algunas patentes y le dio a los tribunales de derecho consuetudinario jurisdicción sobre las demás patentes. Subsecuentemente los tribunales rescindieron numerosas patentes[4], pero el Rey James continuó utilizando el otorgamiento de privilegios de monopolio como un medio de financiación pública. En 1623, el Parlamento le impuso al Rey un Estatuto de Monopolios (Statute of Monopolies), que declaraba que todos los monopolios eran ilegales excepto los otorgados para los “nuevos fabricantes dentro de este Reino al verdadero y primer inventor”. Más aún, el monopolio se limitó a un período de 14 años y hubo una restricción de que dichos monopolios no debían ser “contrarios a la ley ni dañinos para el Estado al aumentar los precios de las mercaderías locales o en perjuicio del comercio.”[5]

Desde este estatuto inicial, el sistema de Patentes británico se desarrolló mediante interpretación judicial; no hubo revisión reglamentaria por más de 200 años. Una innovación importante de esa época fue el requerimiento de que se debía dar una especificación de la invención[6].

La verdadera reglamentación llegó en 1883 con la creación de la oficina del Contralor de Patentes (Comptroller of Patents) y su personal de examinadores de patentes, su trabajo consistía en asegurar que la especificación de una patente describiera la invención satisfactoriamente. En 1902, la tarea de la Oficina se extendió para incluir un examen de la originalidad de la invención basada en una revisión de las patentes emitidas durante los 50 años anteriores (Patent Office, 2000).

Los redactores de la Constitución de los Estados Unidos de América consideraron que la promoción de desarrollo tecnológico era esencial para la riqueza de la nueva república y en la Constitución Federal de 1787 se le otorga al Congreso el derecho “A promover el progreso de la ciencia y de las artes útiles, al garantizarles a autores e inventores por tiempos limitados el derecho exclusivo a sus respectivos escritos y descubrimientos.” (Art. 1, Sección 8.8). Esto llevó a la elaboración del Acta de Patentes (the Patent Act) en 1790, que especificaba que los nuevos inventos podían obtener una patente por el término de 14 años desde la confirmación de que el invento era en realidad original y útil, para el país.

A pesar de la temprana experiencia de Florencia y Venecia, la Europa continental tardó en adoptar restricciones a la adjudicación monárquica de privilegios de monopolio. El primer país continental que adoptó esa ley fue Francia en 1791. Alemania hizo lo mismo en 1877 y también Suiza en 1888.

La Radio. Un ejemplo.   

La radio es una tecnología que posibilita la transmisión de señales mediante la modulación de ondas electromagnéticas. Éstas son ondas que pueden propagarse tanto a través del aire como del espacio vacío y no requieren un medio de transporte. Resulta difícil atribuir la invención de la radio, en su tiempo denominada telegrafía sin hilos, a una única persona. En distintos países se reconoce la paternidad en clave local: Alexander Popov hizo sus primeras demostraciones en San Petersburgo, Rusia; Nikola Tesla en San Luis, Missouri, Estados Unidos y Guglielmo Marconi fue quien primero puso en práctica y comercializó el invento desde el Reino Unido.

En 1896 Guglielmo Marconi obtuvo la primera patente del mundo sobre la radio, la Patente británica 12039, Mejoras en la transmisión de impulsos y señales eléctricas y un aparato para ello. Países como Francia o Rusia rechazaron reconocer su patente por dicha invención, refiriéndose a las publicaciones de Popov, previas en el tiempo.

El 7 de mayo de 1895, el profesor e ingeniero ruso Alexander Popov había presentado un receptor capaz de detectar ondas electromagnéticas. Diez meses después, el 24 de marzo de 1896, ya con un sistema completo de recepción-emisión de mensajes telegráficos, transmitió el primer mensaje telegráfico entre dos edificios de la Universidad de San Petersburgo situados a una distancia de 250 m.

El texto de este primer mensaje telegráfico fue: "HEINRICH HERTZ".

En 1897 Marconi montó la primera estación de radio del mundo en la Isla de Wright, al sur de Inglaterra y en 1898 abrió la primera factoría del mundo de equipos de transmisión sin hilos en Hall Street (Chelmsford, Reino Unido) empleando en ella alrededor de 50 personas. En 1899 Marconi consiguió establecer una comunicación de carácter telegráfico entre Gran Bretaña y Francia. Tan sólo dos años después, en 1901, consiguió por primera vez transmitir señales de lado a lado del océano Atlántico.

Por su parte, Nikola Tesla, en San Luis (Missouri, USA), hizo su primera demostración pública de radiocomunicación en 1893. En el Franklin Institute de Filadelfia y en la National Electric Light Association describió y demostró en detalle los principios de la radiocomunicación. Sus aparatos contenían ya todos los elementos que fueron utilizados en los sistemas de radio, hasta el desarrollo de los tubos de vacío, obteniendo para algunos desarrollos clave las correspondientes patentes en 1897. Sin embargo, la Oficina de Patentes de Estados Unidos revocó su decisión en 1904 y la adjudicó a Guglielmo Marconi, posiblemente influenciada por los patrocinadores financieros de Marconi en Estados Unidos, entre los que se encontraban Thomas Alva Edison y Andrew Carnegie.

Patentabilidad de materia viva  

La oposición inicial entre la "biología" y la "mecánica" estaba referida de hecho a una doble distinción: por una parte, a la diferencia entre materia viviente y materia inerte, y por la otra a la diferencia entre una intervención humana contributiva y aquella que es decisiva. En principio, las dos estarían inseparablemente ligadas, pues el hombre era incapaz de influir decisivamente en los procesos de vida, pudiendo solamente servirse de ellos. Pero con el desarrollo de los conocimientos en materia biológica y la habilidad del hombre para "manipular" la materia viviente mediante la moderna ingeniería genética, se ha marcado una distinción categórica con los métodos de mejoramiento y uso de los organismos vivos la que ha sido considerada como la única pertinente, superándose los pruritos sobre las creaciones (innovaciones) en este campo. El punto decisivo radica únicamente en saber si se está en presencia de un invento para componer metódicamente organismos vivos o partes de ellos, apropiables con vistas a un resultado obtenible sobre la base de una causalidad previsible, de suerte que la problemática es desplazada hacia la noción de invención y condiciones de protección, la naturaleza de la materia implicada no juega rol alguno.

Obviamente, las biotecnologías  plantean el incentivo vital para encontrar, preservar, examinar, discutir, comprender y utilizar nuevas formas de vida. Pero entre los dos extremos: producto viviente natural -no patentable-y producto viviente artificial -patentable-, la solución de la regulación argentina pasa por:

Þ      el grado decisivo de intervención humana

Þ      la utilidad industrial expresa y clara

En principio entonces, será considerada invención -a efectos de ser patentable- a tocia creación humana que permita transformar materia o energía para su aprovechamiento por el hombre[7]. Sin embargo, el examinador deberá verificar dos circunstancias adicionales:

(i) La invención deberá ser tal que pueda ser llevada a cabo o reproducida por una persona versada en la materia (luego de ser instruida por la solicitud)[8].

(ii) La invención deberá ser de "carácter técnico", en la medida en que debe estar incluida dentro del campo técnico al cual pertenece[9], debe referirse a un problema técnico, y debe tener características técnicas en términos de los cuales el objeto por el cual se solicita protección pueda ser definido en las reivindicaciones[10].

No obstante la consolidación legal del ordenamiento, la discusión ética acerca de la apropiabilidad de los resultados del progreso de las biotecnologías en torno al hombre y la materia viviente se reaviva al no quedar zanjadas viejas y nuevas vertientes científicas y jurídicas. A los problemas éticos, sanitarios y económicos planteados al patentamiento de material viviente se sumaron los reclamos por la posible polución que la ingeniería genética podría, eventualmente, producir en la reserva genética, en el ecosistema y en la biosfera. Todo ello encontró eco en la legislación y regulación argentina entorno de la materia de la patentabilidad de la materia viva.

Ley de Patentes de Invención en la Argentina   

En Argentina, la protección legal de las innovaciones tiene reconocimiento constitucional[11] y se concreta a través de títulos denominados patentes de invención expedidos por la Administración Nacional de Patentes. En estos títulos el Estado certifica, sin garantizarlo[12], que se ha realizado una determinada invención y que es propiedad de una persona física o jurídica (el titular de la patente, el inventor) por un tiempo determinado[13].

La cuestión de la patentabilidad de materia y organismos vivos fue tratada inicialmente cuando hubo de discutirse la patentabilidad de microorganismos per se. No se trata de organismos naturales sino de aquéllos modificados y adaptados para cumplir con un designio o utilidad; éstos deben ser manipulados (aislados, divididos, purificados, etc. dependiendo de las circunstancias) para poder ser utilizados. Más aún, las técnicas de ingeniería genética han multiplicado las posibilidades de intervención del hombre sobre el "curso natural" de las cosas, no solamente lo que concierne a los microorganismos sino a toda la materia viviente. De la misma forma en que se niega generalmente el patentamiento de organismos encontrados en la naturaleza sin mayor intervención humana, se admiten (bajo reserva de otros argumentos relativos a la patentabilidad), aquellos organismos obtenidos "artificialmente" por la ingeniería genética.

Sanción y promulgación legislativa   

El proceso de sanción de la ley 24.481 ha sido de características muy particulares. La abierta confrontación entre el Poder Ejecutivo y el Congreso de la Nación, y la presión ejercida por los sectores empresarios del ámbito farmacéutico, sin dejar de mencionar la ejercida por los gobiernos de los Estados Unidos y de los países de la Unión Europea, hicieron del trámite algo tortuoso y lleno de confusión. Por ello la consideración de una reseña del largo y contradictorio camino seguido en la sanción de las normas en cuestión aparece no sólo como interesante, antes bien, necesario y previo a la exposición de los institutos reglados.

El régimen de patentes estaba regido por la ley 111, sancionada en 1864; a ella se sumó, en 1966, el Convenio de París para la protección de la Propiedad Industrial[14].

En 1995, para encuadrar en el marco del GATT, se aprobó por ley 24.425 el Acta Final incorporando los resultados de la Ronda Uruguay de las Negociaciones Multilaterales, las Decisiones, Declaraciones y Entendimientos Ministeriales, el Acuerdo de Marrakesh, por el que se establece la Organización Mundial de Comercio, y sus acuerdos anexos[15]. Pero el Acuerdo sobre los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (ADPIC) incluía entre sus normas los artículos del Acta de Estocolmo que la Argentina no había aprobado aún[16].

Paralelamente había comenzado el proceso de sanción de la que hoy es la ley 24.481 (Ley de Patentes de Invención y Modelos de Utilidad)[17]. El Poder Ejecutivo vetó, total o parcialmente[18], unos dieciséis artículos de la ley, con fundamento en la violación a las normas del ADPIC, y devolvió el proyecto al Congreso de la Nación (lo que técnicamente se considera veto in totum)[19].

A pesar de la modificación introducida por la ley 24.572 la adecuación al ADPIC no era aún total y el Poder Ejecutivo insistió con decretos adecuatorios y el Congreso con una nueva ley, la 24.603, a través de la cual se arrogó facultades reglamentarias y judiciales al interpretar la derogación de la vieja ley 111 operada por la ley 24.481[20]. Finalmente, el Poder Ejecutivo reglamentó la ley 24.481 mediante el Decreto 260 de marzo de 1996.

Sin embargo, no fue sino a fines de 2003 cuando el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial dictó las Directrices de Examen[21] con las instrucciones acerca de la práctica y procedimiento a ser seguido en los varios aspectos del examen de solicitudes de patentes, que se pudo contar con elementos normativos ajustados para evaluar la patentabilidad de la materia viva en la República Argentina.

Patentabilidad. Requisitos  

Los tres requisitos fundamentales de la patentabilidad de una invención son la novedad, el  mérito inventivo y la aplicación industrial.

Novedad   

Será considerada novedosa toda invención que no esté comprendida en el estado de la técnica[22]. El que se define como "como estado de la técnica deberá entenderse el conjunto de conocimientos técnicos que se han hechos públicos antes de la fecha de presentación de la solicitud de patente o, en su caso, de la prioridad reconocida, mediante una descripción oral o escrita, por la explotación o por cualquier otro medio de difusión o información, en el país o en el extranjero"[23]. No hay ninguna restricción acerca de la ubicación geográfica, idioma o manera en que la información pertinente se hizo disponible al público; tampoco se estipula ningún límite de antigüedad para los documentos u otras fuentes de información. Sin embargo, dado que "el arte previo" que dispone el examinador consistirá principalmente en documentos de patentes y publicaciones de otro tipo (científica, libros de texto, etc.), esta sección trata el tema de la disponibilidad pública, sólo con relación a la descripción escrita (ya sea sola o en combinación con una descripción oral previa o de uso).

Una descripción escrita, es decir un documento, deberá considerarse como puesto a disposición del público si, en la fecha pertinente, era posible para el público tomar conocimiento del contenido del documento y no había ningún obstáculo de confidencialidad que restringiese el uso o divulgación de tal conocimiento[24].

En el informe de búsqueda podrán citarse documentos sobre los cuales existen dudas relativas al hecho de haber sido puesto a disposición del público o bien respecto a su fecha cierta de publicación.

Si el solicitante argumentara fuertes razones para dudar si el documento citado pertenece efectivamente al estado del arte en relación con su solicitud y las investigaciones que pudieran realizarse al respecto no conducen a una evidencia suficiente para eliminar estas dudas, el examinador no proseguirá investigando el tema.

Otros problemas que pueden surgir en el momento de la búsqueda de antecedentes están relacionados con:

Þ      Documentos reproducidos en una descripción oral (por ejemplo: una conferencia pública) o información dada de un uso previo (por ejemplo: una muestra en una exhibición pública).

Þ      El hecho de que sólo la descripción oral o la conferencia fueron puestas a disponibilidad del público antes de la fecha de depósito de la solicitud argentina, pero el documento en sí mismo fue publicado después de dicha fecha.

      En estos casos el examinador partirá de la presunción que el documento da información cierta sobre la fecha en la que tuvo lugar la conferencia, la exhibición o cualquier otro evento previo, por lo que deberá considerar a dicho evento como perteneciente al arte previo[25].

Un documento afecta la novedad de cualquier materia reivindicada en la solicitud en estudio si se deriva directa e inequívocamente de ese documento, incluyendo cualquier característica que, para una persona experta en la materia, está implícita en lo descrito expresamente en el documento. La delimitación de la materia que deriva directamente e inequívocamente del documento es importante.

Así, cuando se considera la novedad, no es correcto interpretar las enseñanzas de un documento como involucrando equivalentes muy conocidos los cuales no son descriptos en el documento; esta es una cuestión relativa a la obviedad (actividad inventiva)[26].

La novedad deberá ser analizada para cada reivindicación (o parte de una reivindicación cuando una reivindicación especifica tiene varias alternativas). El arte previo respecto a una reivindicación o una parte de una reivindicación podrá incluir materia que puede no citarse contra otra reivindicación o parte de una reivindicación porque la última tiene una fecha efectiva anterior[27].

Altura Inventiva    

Para que una invención sea patentable es necesario que, a la fecha de presentación de la solicitud, la solución que se desea patentar no se derive de manera evidente del estado de la técnica para una persona del oficio de nivel medio. La jurisprudencia nacional ha definido el mérito inventivo como el carácter "sorprendente o inesperado" de la invención[28] La doctrina en cambio se inclina por considerar a este requisito como el carácter "no obvio" de la invención. Esta concepción sería más amplia y coincidente con las definiciones del mérito inventivo contenidas en la legislación comparada, en la que este requisito se presenta con denominaciones tales como "altura inventiva", "actividad inventiva" o "no-obviedad" de la invención.

La persona del oficio en función de la cual se confronta el mérito inventivo del inventor, es un técnico en la materia de que se trate, con conocimientos medios[29], pero no especializados. Sin embargo, no puede dejar de reconocerse que en la cuestión subyace una apreciación subjetiva y difícil, por lo que se han establecido algunas circunstancias que sin ser automáticamente decisivas, serán indicativas de que en el caso examinado hay mérito inventivo:

1.       que fuera necesario un trabajo en equipo y una investigación planificada, metódica y prolongada para alcanzar el invento en cuestión;

2.       si fuera necesario una serie de pasos concatenados para arribar al invento (también llamada teoría de los pasos múltiples);

3.       cuando satisface una necesidad largamente sentida, cuando soluciona un problema con éxito después de un búsqueda de varios años;

4.       cuando otros también se han ocupado del mismo problema resuelto por el invento y fracasaron;

5.       cuando sea recibido como sorprendente, hasta con escepticismo o incredulidad por la comunidad técnica;

6.       el enriquecimiento que trae aparejado el invento para el progreso técnico;

7.       cuando el invento supera un prejuicio técnico generalizado; o,

8.       cuando la solución es alcanzada orientándose en un sentido divergente del señalado por el arte anterior.

Aplicación industrial   

La invención, para ser patentable, debe tener carácter y aplicación industrial. No son patentables las invenciones puramente teóricas sin indicación de su aplicación industrial[30].

El resultado industrial contribuye a la identificación del invento. Más aún la nueva aplicación de un principio puede caracterizar un invento respecto de otros anteriores y preservar y coadyuvar a su novedad -en tanto requisito de patentabilidad-. La aplicación y la utilidad deben ser diferenciadas pues mientras aquélla (condición del patentamiento) debe estar presente como hecho constitutivo del invento, su utilidad puede ser perfectible y, aún así, no dañar la configuración del bien inmaterial y el otorgamiento de la patente. Se considera que una invención es susceptible de aplicación industrial, cuando su objeto puede ser producido o utilizado en algún tipo de industria, entendiendo la expresión industria en sentido amplio. En la determinación de la aplicación industrial de una invención, resulta indiferente la finalidad del producto que la constituye o que se fabrica a partir de la misma.

Invenciones: inclusiones y exclusiones   

No se considerarán invenciones[31]:

a)      Los descubrimientos, las teorías científicas y los métodos matemáticos;

b)      Las obras literarias o artísticas o cualquier otra creación estética, así como las obras científicas;

c)      Los planes, reglas y métodos para el ejercicio de actividades intelectuales, para juegos o para actividades económico-comerciales, así como los programas de computación;

d)      Las formas de presentación de información;

e)      Los métodos de tratamiento quirúrgico, terapéutico o de diagnóstico, aplicables al cuerpo humano y los relativos a animales;

f)        La yuxtaposición de invenciones conocidas o mezclas de productos conocidos, su variación de forma, de dimensiones o de materiales, salvo que se trate de su combinación o fusión de tal manera que no puedan funcionar separadamente o que las cualidades o funciones características de las mismas sean modificadas para obtener un resultado industrial no obvio para un técnico en la materia;

g)      Toda clase de materia viva y sustancias preexistentes en la naturaleza[32].

Toda la materia viva y las sustancias preexistentes en la naturaleza no son invenciones a los efectos de la Ley 24.481 de Patentes de Invención y Modelos de Utilidad[33]. La materia viva y las sustancias preexistentes en la naturaleza aún purificadas, aisladas y/o caracterizadas son descubrimientos y en consecuencia no son patentables. A lo que el Decreto reglamentario[34] añade, con dudoso rigor conceptual y legislativo, que no se considerará invenciones a las plantas[35], los animales[36] y los procedimientos esencialmente biológicos[37] para su reproducción o producción (obtención)[38].

De esta manera están excluidos de la protección por no ser invenciones[39]:

a)      Las plantas, sus partes y componentes que puedan conducir a un individuo completo sean o no modificados. Se incluyen las especies y variedades vegetales.

b)      Los animales y sus partes que puedan conducir a un individuo completo sean o no modificados. Se incluyen especies y razas animales.

c)      Los procedimientos esencialmente biológicos para reproducción o producción (obtención) de plantas o animales[40].

Las variedades vegetales no son patentables y son protegibles por un sistema "sui generis" que es el sistema de derecho de obtentor[41].

Así, para determinar si un procedimientos para la producción o reproducción de plantas o animales es esencialmente biológico se evaluará el aspecto técnico del proceso. Si la intervención técnica del hombre juega un rol importante en la determinación del resultado o si su influencia es decisiva, entonces el proceso se considerará que tiene una naturaleza técnica y por lo tanto será patentable[42].

Bajo este concepto, los procedimientos clásicos de cría o mejoramiento no serán patentables. Por ejemplo, un método de cruce o procreación selectiva que consiste en cruzar caballos con ciertas características, lo cual involucra la selección, sería esencialmente biológico y por consiguiente no patentable. En contraste, los métodos basados en ingeniería genética (Ejemplo la producción de una planta transgénica), donde la intervención técnica es significativa, podrán ser patentables[43].

Una reivindicación de un procedimiento para la producción (obtención) o reproducción de una planta, no se excluirá a priori de patentabilidad porque el producto resultante constituya o pueda constituir una planta. Es posible patentar procedimientos biotecnológicos que conduzcan a la creación de plantas transgénicas si los mismos cumplen con los requisitos de patentabilidad[44].

La exclusión no se aplica a procedimientos microbiológicos[45]. El término "procedimiento microbiológicos" abarca a los procesos industriales que utilizan, se aplican a, o resultan en microorganismos (Ejemplo: ingeniería genética).

Estos procedimientos serán patentables, aún cuando el microorganismo utilizado, el producto resultante o ambos estén ya patentados, siempre que los mencionados procesos cumplan con los requisitos establecidos[46] y no estén comprendidos dentro de las exclusiones legalmente contempladas[47]»

Por otro lado, reivindicaciones de producto para plantas o animales no serán permitidas aún cuando los mismos sean producidos por medio de un procedimiento microbiológico. Las exclusiones a la patentabilidad contempladas en el art. 6 RLP, se aplica a las plantas y a los animales independientemente de la manera en que se producen. Por ejemplo, se excluirán de la patentabilidad a las plantas y a los animales que contienen genes introducidos a través de la tecnología del ADN recombinante[48].

Los microorganismos aislados de la naturaleza son considerados descubrimientos y por lo tanto, no son susceptibles de protección por la vía de las patentes; sin embargo, los microorganismos modificados respecto de su estado natural son susceptibles de patentabilidad[49]

Otras clasificaciones de materia viva[50], distintas de las plantas, de los animales o de los microorganismos, tales como los hongos pluricelulares, serán patentables si han sido modificados[51].

En el caso de procedimientos microbiológicos, se deberá considerar particularmente el requisito de replicabilidad[52]. En cuanto al material biológico depositado[53], la replicabilidad estará asegurada por la posibilidad de la toma de muestras, y por lo tanto no habrá ninguna necesidad de indicar otro procedimiento para la producción del material biológico[54].

El cuerpo humano, en las varias fases de su formación y desarrollo, y el simple descubrimiento de uno de sus elementos, por ejemplo: una proteína, una célula en su estado natural en el cuerpo humano, incluso la secuencia total o parcial de un gen, no pueden constituir invenciones patentables[55].

Invenciones: patentables y no patentables   

En la Argentina, no son patentables[56]:

a)      Las invenciones cuya explotación en el territorio de la República Argentina deba impedirse para proteger el orden público o la moralidad, la salud o la vida de las personas o de los animales o para preservar los vegetales o evitar daños graves al medio ambiente;

b)      La totalidad del material biológico y genético existente en la naturaleza o su réplica, en los procesos biológicos implícitos en la reproducción animal, vegetal y humana, incluidos los procesos genéticos relativos al material capaz de conducir su propia duplicación en condiciones normales y libres tal como ocurre en la naturaleza.

Además, el Poder Ejecutivo Nacional podrá prohibir la fabricación y comercialización de las invenciones cuya explotación comercial en su territorio deba impedirse necesariamente para proteger el orden público o la moralidad, la salud o la vida de las personas o de los animales, para preservar los vegetales o evitar daños graves al medio ambiente[57] En el área de invenciones biotecnológicas, la siguiente lista de excepciones a la patentabilidad[58], vinculada al concepto de "orden público" y "moral" en este campo técnico es ilustrativa y no-exhaustiva:

(a)    Procedimientos para clonar seres humanos; con respecto a esta exclusión, un procedimiento para clonar seres humanos puede definirse como cualquier procedimiento, incluso técnicas de división embrionaria, diseñadas para crear un ser humano con la misma información genética nuclear que otro ser humano vivo o muerto.

(b)    Procedimientos para modificar la identidad genética de la línea germinal de seres humanos; por ejemplo: Terapia génica germinal, en la cual la terapia no solo incide en el individuo, sino sobre su descendencia, pues altera o modifica su patrimonio genético.

(c)    Uso de embriones humanos para propósitos industriales o comerciales;

(d)    Procesos para modificar la identidad genética de animales que puedan causar sufrimiento al mismo sin un beneficio médico sustancial para el hombre o para el animal.

(e)    El cuerpo humano, en las distintas etapas de su formación y desarrollo, y el simple descubrimiento de uno de sus elementos, incluso la secuencia total o la secuencia parcial de un gen, no podrá constituir invenciones patentables[59]. Tales etapas en la formación o desarrollo del cuerpo humano incluyen las células germinales.

(f)      Los procedimientos para producir quimeras a partir de células germinales o células totipotenciales de seres humanos y animales. Por ello, no son patentables la totalidad del material biológico y genético existente en la naturaleza o su replica, en los procesos biológicos implícitos en la reproducción animal, vegetal, y humana, incluidos los procesos genéticos relativos al material capaz de conducir su propia duplicación en condiciones normales y libres tal como ocurre en la naturaleza[60]. En síntesis, no son patentables[61]:

Þ      El material biológico y genético existente en la naturaleza.

Þ      La replica de material biológico y genético existente en la naturaleza.

Þ      Los procesos biológicos implícitos en la reproducción animal, vegetal y humana.

Þ      Los procesos genéticos relativos al material capaz de conducir a su propia duplicación en condiciones normales y libres tal como ocurre en la naturaleza.

La réplica de estos materiales, también queda excluida de la patentabilidad[62] y el material biológico y genético aislado no será susceptible de protección por la vía de las patentes, puesto que constituye material existente en la naturaleza[63]. Pero sí serán patentables los microorganismos siempre que hubieran sido modificados[64].

Descripción suficiente de las innovaciones biotecnologías. Depósito   

Uno de los problemas que las innovaciones biotecnológicas plantean se refiere a la exigencia de integrar en la solicitud la descripción suficiente del invento que se reivindica. Tal requisito se relaciona con el carácter de replicabilidad de la invención, por los medios indicados en la solicitud y se compadece con la incorporación de la invención al patrimonio común de la técnica a cambio de la temporal exclusividad que el creador recibe. La descripción del invento permite el acceso del público al mismo, una vez se haya extinguido el derecho absoluto de utilización que se concede.

Cuando la descripción del mismo no sea total y acabadamente posible a través de fórmulas, dibujos u otros medios escritos para que una persona experta y con conocimientos medios en la materia pueda ejecutarla, el solicitante deberá depositar el invento[65]. Asimismo, deberá incluir el mejor método conocido para ejecutar y llevar a la práctica la invención, y los elementos que se empleen en forma clara y precisa. El depósito cumple la función de publicidad exigida por la ratio de la norma[66], el que puede ser complementado por la descripción del procedimiento para su obtención -aún cuando el objeto a proteger por medio de la patente sea el producto y no el proceso de su obtención.

El depósito de la cepa deberá efectuarse en una institución autorizada para ello y reconocida por el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial. Esta obligación se dará por satisfecha cuando el microorganismo haya estado depositado desde la fecha de presentación de la solicitud, o con anterioridad a la misma[67]. El Instituto Nacional de la Propiedad Industrial reconocerá para recibir microorganismos en depósito a instituciones reconocidas por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual o bien aquellas que reúnan las siguientes condiciones:

a)      sean de carácter permanente;

b)      no dependan del control de los depositantes;

c)      dispongan del personal y de las instalaciones, adecuados para comprobar la pertinencia del depósito y garantizar su almacenamiento y conservación sin riesgo de contaminación;

d)      brinden medidas de seguridad necesarias para reducir al mínimo el riesgo de pérdida del material depositado.

En todo momento a partir de la fecha de publicación de la solicitud de patente, el público podrá obtener muestras del microorganismo en la institución depositaría bajo las condiciones ordinarias que rigen esa operación.

El certificado de depósito de microorganismos deberá presentarse en original o copia suscripta por el apoderado dejando constancia que es copia fiel del original[68]. Al momento de realizar la presentación nacional el solicitante deberá consignar en el formulario de solicitud de patente de invención:

a)      la fecha de depósito,

b)      el nombre y dirección de la institución depositaria,

c)      el país depositario y, dentro de los 90 días corridos deberá declarar (si no lo hizo al momento de la presentación):

d)      los datos identificatorios del depositante,

e)      el número de acceso al depósito y,

f)       la clasificación del material biológico depositado.

En caso de no acompañarse se tendrá como no invocado el depósito en cuestión y el solicitante no podrá valerse del mismo a los fines de la suficiencia y claridad de la divulgación de la invención (en instancias del Examen de Fondo se evaluará si este incumplimiento constituye un defecto insalvable con relación a la claridad y suficiencia de la divulgación).

Los datos que conforman un certificado de depósito y que deben constar en la solicitud de patente son[69]: Datos identifícatorios del depositante. País depositario. Nombre y dirección de la institución depositaría. Número de acceso al depósito. Fecha de depósito. Clasificación del material biológico depositado.

Conclusión   

Dos cuestiones se plantean como ausente de regulación y por consecuencia, proyectan una cierta desprotección de derechos:

I. Las prohibiciones emergentes del Decreto reglamentario[70] respecto de plantas y animales hacen que quienes sean obtentores de creaciones vegetales, sobre todo si lo son de creaciones que no pueden considerarse variedades[71], pretendan patentar la secuencia de genes y de ADN donde se encuentra incluido el gen de interés (por ejemplo, de resistencia) que es en realidad el aspecto más inventivo; pero una simple secuencia de ácido nucleico sin indicación de la función no será una invención patentable: recordemos que los microorganismos aislados de la naturaleza son considerados descubrimientos y por lo tanto, no son inventos[72]; en el caso de procedimientos microbiológicos, se deberá considerar particularmente el requisito de replicabilidad[73] -difícil de asegurar fuera de la planta que es su soporte-; y finalmente, las reivindicaciones de producto (gen) para plantas o animales no serán permitidas aún cuando los mismos sean producidos por medio de un procedimiento microbiológico[74].

II. El depósito puede o no ser equivalente a la revelación plena del invento a efectos de su divulgación, con miras a la finalidad señalada (incrementar el estado de la técnica) y, además se deberá decidir si mantener la muestra debe ser responsabilidad del titular de la patente extinguida ésta, que es cuando cobra mayor sentido el depósito, de acuerdo a su propósito de quedar liberado a la explotación general.

La desprotección de los inventores en el primer caso y del mercado en el segundo creemos no dan, en la Argentina, el acabado cumplimiento a los compromisos asumidos frente al Acuerdo sobre los derechos de la propiedad intelectual relacionados con el comercio[75] y a los principios de libre acceso a la información de mercado.

   

 


NOTAS:


[2] En 1417 mientras enfrentaba el audaz proyecto para la terminación de la catedral de Santa María de Fiore, tuvo una multitud de problemas, algunos técnicos y otros de carácter laboral, como la huelga de canteros a la que Brunelleschi hubo de hacer frente. http://www.britannica.com/ebc/article-9374686 Sin embargo, un derecho similar se le había otorgado a los cocineros en Grecia durante los 200 años anteriores. (Frumpkin, 1945).

[3] ‘Patente’ también fue el término utilizado para denominar la tierra otorgada por el monarca

[4] Por ejemplo, el monopolio de la producción de cartas de juego otorgado a Edward Darcy se rescindió en Darcy contra Allin (The Case of Monopolies) 11 Co Rep 84

[5] Estatuto de monopolio (Statute of Monopolies) 21 Jac.1.c3. (1623)

[6] "el patentado debe describir y averiguar constatar por escrito la naturaleza de la invención y la manera en la que debe efectuarse " (Oficina de Patentes, 2000).

[7] Artículo 4, inciso a) de la Ley 24.481 de Patentes de invención y Modelos de utilidad

[8] Artículo 12, inciso b) apartado 3) del Decreto Reglamentario 260/96, Anexo II

[9] Artículo 12, inciso b) de la Ley 24.481 de Patentes de invención y Modelos de utilidad

[10] Artículo 22 del Decreto Reglamentario 260/96, Anexo II

[11] Según el artículo 17 de la Constitución de la Nación, todo inventor será propietario exclusivo de su invento, por el término que le acuerda la ley

[12] Ver artículo 31 de la ley 24.481

[13] La norma aplicable es la Ley 24.481 de Patentes de Invención y Modelos de Utilidad y otras normas legales complementarias (ver Apéndice)

[14] Ratificado por la ley 17.011 el texto incorporado era el revisado en Bruselas, Washington, La Haya, Londres y Lisboa; dicho convenio es simplemente conocido como Convenio de Paris, y los países que lo aprobaron entre 1958 y 1967, lo hicieron en su última versión, llamada Acta de Lisboa, este fue el caso de Argentina. En 1967, en Estocolmo, el convenio volvió a modificarse, pero Argentina sólo aprobó, y recién en 1980 (por ley 22.915), del artículo 13 en adelante, dejando fuera de nuestra normativa positiva los artículos 1° a 12 del Acta de Estocolmo

[15] Entre estos acuerdos estaba el "Acuerdo sobre los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio", del que cabe destacar su artículo 2*, párrafo 1 donde se establece que "En /o que respecta a /as partes II, III y IV del presente Acuerdo, los Miembros cumplirán los artículos lo a 12 y el artículo 19 del convenio de París (1967)".

[16] Ocurre que los mencionados artículos nunca fueron ratificados o publicados oficialmente en el país, por lo que si bien el ADPIC los incorpora, su vigencia en Argentina no se reputaba tal. Con excepción del artículo 19 que ya estaba vigente en virtud de la ley 22.915

[17] A fines de 1994, el Senado de la Nación le había dado media sanción, modificando sustancialmente el proyecto enviado originalmente por el Poder Ejecutivo. Las modificaciones introducidas en el Senado de la Nación eran incompatibles con muchas de las normas del ADPIC, que dicho cuerpo legislativo aprobaba pocas semanas después. También, la Cámara de Diputados, luego de aprobar el ADPIC, le da al proyecto la media sanción que le faltaba, sin corregirle nada en absoluto, y sin ninguna discusión sustancial. A raíz de estas contradicciones manifiestas a un tratado internacional, comenzó el sinuoso camino que se señalara al comenzar este comentario

[18] Por Decreto 548/95, publicado el 21 de abril de 1995

[19] El 2 de mayo siguiente -por Decreto 621/95- reglamentó, ratificando el veto, la ley 111, el Convenio de Paris y el ADPIC. No obstante estos contratiempos la ley 24.481 fue publicada el 20 de septiembre de 1995, y promulgada (automáticamente) sin dictum del Poder Ejecutivo

[20] El Poder Ejecutivo vetó, por Decreto 3/96, el artículo 2" de esta última ley, y finalmente, el 22 de marzo de 1996, publicó el Decreto 260/96 que, derogando el Decreto 590/95, reglamenta la ley 24.481 y sus modificaciones

[21] Resolución 243/2003 Instituto Nacional de la Propiedad Industrial. Apruébanse las Directrices sobre Patentamiento, elaboradas por la Administración Nacional de Patentes del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI). Buenos Aires, 10 de diciembre de 2003

[22] Conforme con el Artículo 4 inciso b) de la Ley 24.481 de Patentes de Invención y Modelos de Utilidad

[23] Artículo 4 inciso c) de la Ley 24.481 de Patentes de Invención y Modelos de Utilidad

[24] Artículo 5.2. del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[25] Debe notarse que "la fecha de presentación" será reemplazada por la fecha de prioridad en los casos que corresponda.  También debe recordarse que reivindicaciones diferentes, o diferentes alternativas reivindicadas en una reivindicación, pueden tener diferentes fechas efectivas. Artículo 5.3 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[26] Artículo 7.2 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[27] Artículo 5.3 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[28] Ver "Car/ Braun Camera Werke C.Guillermo Mira y otro' Cámara Federal de la Capital Federal, Sala 1, Civ. y Com. 27.04.79 – en Jurisprudencia Argentina 1979 - III - 306 y "Fischer, Artur c.Wen Fix SRL, s/nulidad de patente' Cámara Nacional Federal Contencioso Administrativo, Sala 1, Civil y Comercial (03.07.81). En Revista Derecho Industrial, No 11, mayo-agosto 1982, pág. 371

[29] El artículo 4°, inciso d) de la ley 24.481 reza: persona normalmente versada en la materia técnica correspondiente

[30] En Argentina, la ley 24.481 en su artículo 4°, inciso e), establece: Habrá aplicación industrial cuando el objeto de la invención conduzca a la obtención de un resultado o de un producto industrial, entendiendo al término industrial como comprensivo de la agricultura, la industria forestal, la ganadería, la pesca, la minería, las Industrias de transformación propiamente dichas y los servicios

[31] Articulo 6 de la Ley 24.481 de Patentes de Invención y Modelos de Utilidad

[32] Según el Artículo 2.1.7 del Capitulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI, a los efectos de analizar los supuestos del Articulo 6 de la Ley 24.481 de Patentes de Invención y Modelos de Utilidad y del Decreto Reglamentario 260/96, Anexo II, se considerarán las definiciones suministradas en el Anexo VIII de las Directrices de Examen

[33] Artículo 2.1.7.1 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[34] Artículo 6 del Decreto Reglamentario 260/96, Anexo II

[35] Según las definiciones suministradas en el Anexo VIII de las Directrices Directrices de Examen Plantas Las plantas son organismos vivos pluricelulares, cuyas células son eucarióticas y poseen pared celular de celulosa y plástidos. Son primariamente autótrofos (hacen fotosíntesis y por ende fabrican sus propios compuestos orgánicos sin obtenerlos del medio, haciendo usa de la energía luminosa).

[36] Según las definiciones suministradas en el Anexo VIII de las Directrices Directrices de Examen Animales Los animales son organismos vivos pluricelulares, cuyas células son eucarióticas y carecen de pared celular externa y de plásticos

[37] Según las definiciones suministradas en el Anexo VIII de las Directrices Directrices de Examen Procedimientos esencialmente biológicos para la reproducción (producción) de plantas o animales: Por esta clase de proceso se entiende a la serie de fases que concluyen con la obtención de plantas o animales que se cumplen fundamentalmente o en grado importante por acción de fenómenos propios y existentes en la naturaleza

[38] Artículo 2.1.7.2 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[39] En virtud del Artículo 6, inciso g) de la Ley 24.481 de Patentes de Invención y Modelos de Utilidad y del Decreto Reglamentario 260/96, Anexo II. Ver asimismo, el Artículo 3.1 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[40] Según el Artículo 2.1.7.5 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI, se entiende por procedimientos esencialmente biológicos a la serie de fases que concluyen con la obtención o reproducción de plantas o animales que se cumplen fundamentalmente o en grado importante por acción de fenómenos propios y existentes en la naturaleza

[41] Ley 20.247 de Semillas y Creaciones fitogenéticas promulgada el 30 marzo 1973; modificada por la ley 24.376 del 21 de octubre de 1994, que ratifica el Convenio de Protección de las Obtenciones Vegetales (Acta de 1978), referenciado en el Artículo 2.1.7.3 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[42] Ver punto 2.1.7.1 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[43] Artículo 2.1.7.6 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[44] Artículo 2.1.7.7 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[45] Artículo 2.1.7.8 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[46] En el Artículo 4 de la Ley 24.481 de Patentes de Invención y Modelos de Utilidad

[47] Por los Artículos 6 y 7 de la Ley 24.481 de Patentes de Invención y Modelos de Utilidad y del Decreto Reglamentario 260/96, Anexo II

[48] Artículo 2.1.7.9 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[49] Conforme el Artículo 27, 3, b) del ADPIC, siempre que cumplan con los requisitos de patentabilidad; ver el Artículo 2.1.7.10 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[50] Artículo 2.1.7.11 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[51] Ver Artículo 2.1.7.1 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[52] Artículo 3.11 y 6 Capítulo II Contenido de la solicitud argentina; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[53] Bajo los términos del Artículo 20 de la Ley 24.481 de Patentes de Invención y Modelos de Utilidad y del Decreto Reglamentario 260/96, Anexo 11

[54] Artículo 2.1.7.12 del Capitulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[55] Artículo 2.1.7.13 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[56] Artículo 7 de la Ley 24.481 de Patentes de Invención y Modelos de Utilidad

[57] Artículo 7 del Decreto Reglamentario 260/96, Anexo II

[58] Artículo 7 a) de la Ley 24.481 de Patentes de Invención y Modelos de Utilidad

[59] Ver Artículo 2.1.7.4 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[60] Artículo 7 inciso b) de la Ley 24.481 de Patentes de Invención y Modelos de Utilidad; Artículo 7 del Decreto Reglamentario 260/96, Anexo II y el Artículo 3.3 del Capitulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[61] Artículo 3.3.1 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[62] Artículo 3.3.3 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[63] Artículo 3.3.2 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[64] Artículo 3.3.4 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[65] En el caso de solicitudes relativas a microorganismos, el producto a ser obtenido con un proceso reivindicado deberé ser descrito juntamente con aquél en la respectiva solicitud, y se efectuará el depósito de la cepa en una institución autorizada para ello, conforme a las normas que indique la reglamentación. Artículo 20 de la Ley 24.481 de Patentes de Invención y Modelos de Utilidad

[66] El público tendrá acceso al cultivo del microorganismo en la institución depositante, a partir del día de la publicación de la solicitud de patente, en las condiciones que se establezcan reglamentariamente. Artículo 20 de la Ley 24.481 de Patentes de Invención y Modelos de Utilidad

[67] Artículo 20 del Decreto Reglamentario 260/96, Anexo II y Artículo 2.8 del Capítulo III. Examen de requisitos formales (examen preliminar) de la Parte A - Directrices para el examen de formalidades

[68] Artículos 6.2.2 y 6.2.3 del Capítulo II Contenido de la solicitud argentina de la Parte C Directrices para el examen de fondo

[69] Artículo  2.8.1  del Capítulo  III.  Examen  de  requisitos formales (examen  preliminar) de  la  Parte A- Directrices para el examen de formalidades

[70] Artículo 6 del Decreto Reglamentario 260/96, Anexo II

[71] Ley 20.247 de Semillas y Creaciones fitogenéticas promulgada el 30 marzo 1973; modificada por la ley 24.376 del 21 de octubre de 1994, que ratifica el Convenio de Protección de las Obtenciones Vegetales (Acta de 1978)

[72] Conforme el Artículo 27, 3, b) del ADPIC, siempre que cumplan con los requisitos de patentabilidad; ver el Artículo 2.1.7.10 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[73] Artículo 3.11 y 6 Capítulo II Contenido de la solicitud argentina; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[74] Artículo 2.1.7.9 del Capítulo IV Patentabilidad; Directrices de Examen de la Administración Nacional de Patentes -INPI

[75] Ratificado por ley 24.425 publicada en el Boletín Oficial el 5 de Enero de 1994


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